31/8/11

526 el palo de la sabiduría .

Basardilla, verano 2011.

Los otros días buscábamos con mi hijo Pablo, un “palo de la palabra”, bajo un fresno encontramos una rama caída. Pacientemente, con una navaja, fuimos desnudando esa rama, quitándole otras , con el objetivo de pintarlo y decorarlo. Así presidiría nuestras conversaciones y charlas importantes. Lo pusimos contra una pared, a la espera que se secase un poco. En esa posición fue iluminándose con la luz de la mañana, y a la tarde, sorpresivamente, el sol de poniente en un instante nos reveló su nombre. Pablo nos lo nombró.

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